Jalbin, jalberoso, mago, artista, confabulador de realidades, chico sin mas virtud que la virtud en si misma, hoy un homenaje, a su historia, que es mi historia, como la del amigo imaginario de quien sirve té a sus peluches, aquí la cuento.

Era noviembre de 2003, Ricardo llevaba unas gafas horribles de Torcuato marginado, vestia traje de chaqueta entre semana para camuflarse en una empresa auditora que solo alimentaba su recelo ante el sistema de consumo y artificialidades que la bolsa, los anuncios televisivos, los diviendos y los grandes márgenes industriales habían creado, odiaba su carrera de dirección y administración de empresas y estaba a punto de acabarla.
Alberto trabajaba en Michelin, les ayudaba con la logística mientras su compañera becaria se liaba con el jefe, aprendía cosas aunque no sabia muy bien para que, giraba la vista atrás cada rato que podia y solo veía desigualdad en las oportunidades de la gente, lo cual solo alimentaba su recelo ante el sistema de consumo y artificialidades que la bolsa, los anuncios televisivos, los diviendos y los grandes márgenes industriales habían creado, odiaba su carrera de economicas y estaba a punto de acabarla.
Puestos a acabar la universidad algunos quisieron homenajear tal hecho, por lo bien hecho o por el fin del huevonismo teorico antipractico, asi que pensaron que unos días en Punta Cana, quemándose la dermis y bailando mojitos con hielo servirían para gastar lo ganado durante las practicas y utilizar una de las ultimas oportunidades de pedir dinero a los progenitores dada la inminente llegada de la vida adulta emancipada, véase licenciatura. Ricardo y Alberto pensaron que Cuba seria mejor, pues allí la gente cuenta mas que las piscinas, que también las hay, y se fueron por otro lado, con algunos otros avispados. Cuba les dejo toda la risa, y el ron llenó y vacío los vasos mientras 15 desconocidos se hacían amigos oportuna e intensísimamente, además les dejo niños sin lápices y madres sin arroz, dejo fotografías llenas de ilusiones y fantasias que se perdían en un malecón despidiendo neumáticos-barco que huia de la mano dura y se creían eso del new deal americano y a tony montana en Miami haciendo de su a.k.a. 47 su tercera mano.
Volvieron de Cuba y decidieron, sin decírselo a la cara, ser amigos para siempre, ellos lo sentían pero no lo decían, porque no hacia falta, todavía.
Fueron a clase de esgrima durante algunos meses, lucharon florete en mano, y compartieron pizzas con el protagonista de C.S.I., finalmente se graduaron y decidieron seguir viendo cosas que aclarasen sus ganas de hacer cosas con ganas; asi se montaron en tren, con otros 6 titanes, y en 16 dias quisieron llegar hasta asia con las retinas al 101% y los corazones como bombonas de butano; vieron Gerona y Turin, Roma, Barcelona, Brindisi, Napoles, Florencia, Venecia, Korfu, Atenas, Tesalonika y decidieron subir clandestinamente en un vagon que les llevase a Estambul, soñaban con Estambul, veian los minaretes cantarines a mediatarde y no lo creían, era verdad, las especias, los aromas, era verdad, había otro mundo y en el vivía la gente todos los días, no solo aparecían para hacerse las fotos de los catalogos, no, era verdad, los burkas existían, y las leyes secas también, la religión era fuente de vida y muerte, y por eso quisieron acercarse a ella, y Ricardo y Alberto se adentraron un poco mas, contra consejos preventivos les dio por echar un vistazo y encontraron la alegría de la mentira, de ver que lo que se nos vende como malo, peligroso, extraño y evitable en realidad es maravilloso, pero nos atemoriza porque es diferente, y no saber manejarlo nos acongoja; amaron la sharia y a los omanes por un rato, también besaron el Corán y a los niños descalzos que se comen bombas de unos kurdos que ni siquiera saben quienes son, ni tampoco que están mueriendo en vida porque sus padres no los quieren, y los gasoeductos no pueden pasar por donde uno quiere, sino casi siempre por donde no se puede, y mas bombas, y mas alegría para Ricardo y Alberto, que veian un mundo de posibilidades ante sus ojos.
Debieron regresar y plantearse el futuro, chuuuuta!!! Como sentirser útil sin enfrascarse en un entorno aparentemente tan inútil, habrá que prepararse, nadie puede luchar sin armas, aunque sea la voz, que mejor sable que el poder de una garganta, asi que Ricardo se fue a Londres y Alberto se fue a Bristol, a 200 kilomteros de distancia, parlaban ingles con esperanza, el primero fregaba y servia cafes como un cosaco, el otro sacaba y guardaba playeras de la caja como una moto.
Llego el 20 de mayo de 2005, hacia 10 años del gol de mijatovic a la juventus, y cerca de leicester square ricardo miraba en internet publicidad con engaño…RIIIIIING!!!! De pronto una llamada, era su madre “Ricky, chiquitin, guapo, que has comido? Hace mucho frio? Iras bien tapado? Y que tal laura? Oye, mira a ver esto que seguro te interesa…bla, bla, bla… muak”, Ricardo miro una pagina, 2 plazas para trabajar en turquia en un poblado devastado por un terremoto…mmm…RIIIIING!!!! “jalber que pasa? Q haces? Mañana acaba el plazo, corre, coge las maletas que nos vamos”.
Y alla se plantaron, enseñaron el ingles que habían aprendido meses antes, y aprendieron que con un balón, dos bicis, un rollo de kebap y un lago se puede ser feliz, se puede vivir de verdad, viviendo, llenando globos con harina y pintando cara de palo a huevos pirata, haciendo flores españolas con pajitas otomanas y con hispanas flores, otomanas pajas. Soñaron juntos, durmiendo en un suelo prefabricado de lagartos, hicieron beber calimocho a un alcalde sin saberlo y propusieron seguir mirando más allá de donde se les había dicho que podían hacerlo.
Por eso deshielaron el rigor abstemio musulman y decidieron coger un avión, sin visado, tuvieron que pedir al piloto que esperara, y finalmente aterrizar en Nueva Delhi, con dinero inagradeciblemente prestado y ganas locas para prestar a quien quisiera animarse y empujar carros atascados, de este a oeste, dos mochilas y un galón de moscas en la boca, así recorrieron India, el país de los vivos murientes, zombies invertidos que hacían sus urbanizaciones de cartones adosados en las aceras imaginarias que resguardaban serpientes encantadas de plástico, monos antropófagos, marmitas de opio en ebullición, camellos sin joroba, deformaciones como si de una franquicia de Chernobyll se tratara, se llenaron de barro y durmieron empotrados entre maletas y vacas sagradas golpeadas, cayeron al Ganges para purificarse y abrazaron a leprosos que vendían sus extremidades pendientes de un hilo, cabalgaron en elefante y vieron obras por amor al arte y por arte al amor.
Sus caminos ya entrelazados les pedían nomas avanzar, y en Madrid se enfundaron tremendos portafolios, llenos de zapatillas cósmicas y mentes noria, pero vacias de bacterias con titulitis y diplomalaxis, su rabo entre las perinas y sus manos en un torno de barro pensando en la mejor forma de moldear su entusiasmo, las saetas del reloj les sujetaban con tanta fuerza que septiembre de 2005 parecia un suspiro en el muro de las lagrimas y un llanto en el puente de los suspiros, entonces se miraron el bolsillo y encontraron un agujero, esquivando un huevo se encontraron con un par de monedas de buen agüero, y en un ciber se dejaron las migrañas y las falanges, estaban juntos, como después y como antes, y eso parecía valer mas que cualquier otra oportunidad concedida o por concederse.
Se repitio la historia, pero al revés RIIIIING!!!! “ricky que pasa? Q haces? Mañana acaba el plazo, corre, coge las maletas que nos vamos” y de nuevo nos plantamos; Master en Cooperación al Desarrollo, ven Jal, mi casa es tu casa, y con una diferencia de 70 centimetros entre cama y cama pasaron estos dos saltimbanquis el año, con croquetas segovianas y conejo santanderino, compartiendo baño, libros y encartonado vino.
Ricardo se había apuntado a la UNED durante su locura por Londres y empezaba segundo de psicología, consiguió un trabajo en las mañanas con Intermon Oxfam y entre vaho y libros de Fnac pasaba las mañanas en la calle Preciados concienciando a la gente de la responsabilidad que tenemos todas las personas por reequilibrar lo que injustamente se ha robado a casi un 70% de la población mundial, las oportunidades de elegir que hacer y como hacerlo. Estudiaba francés antes de comer y luego cogía un autobús hasta la ciudad universitaria donde se quedaba boquiabierto escuchando lo que había detrás del telon del escenario que el siempre había visto, y quiso entrar. De jueves a sábado por las noches ponía y fregaba copas a gente de bien en un sitio de bien.
Alberto se había apuntado a la UNED ese año y empezaba antropología, consiguió un trabajo en las mañanas con Intermon Oxfam y entre vaho y libros de Fnac pasaba las mañanas en la calle Preciados concienciando a la gente de la responsabilidad que tenemos todas las personas por reequilibrar lo que injustamente se ha robado a casi un 70% de la población mundial, las oportunidades de elegir que hacer y como hacerlo. Daba clases de tenis los fines de semana en segovia y cada tarde cogía un autobús hasta la ciudad universitaria donde se quedaba boquiabierto escuchando lo que había detrás del telon del escenario que el siempre había visto, y quiso entrar.
Llego junio de 2006 y ya se sintieron heman y skeletor en versión buena, sus vidas parecían estar predestinadas a algo, algo chulo y bonito, tal vez no importante y trascendental, pero si atrayente y por eso querían descubrirlo. Les llamaron de una ONG, , les querían a los 2, coincidencia o coincidencia, pasaron unas semanas conteando facturas y haciendo agujeritos en papeles para archivar sin que nadie les preguntase para que mas servían, nadie les pagaba, asi que siguieron con el tenis y la barra etílica. Agroconsulting llamo a Ricardo, le querían para evaluar proyectos de cooperación al Desarrollo en las Rozas, Ayuda en Acción llamo a Alberto, le querían para gestionar los recursos humanos cerca de la habitación que compartían.
Alberto tiene un despertar horrible y Ricardo se levanta bailarin y trueno, juntos en el metro a las 7h20 AM Alberto legañeaba el periódico mientras Ricardo le tostaba los chifles auditivos con historias y saltos, a la 7h50 AM Alberto arrancaba su primera sonrisa, y juntos reian hasta que Alberto apagaba la lamparilla de noche porque Ricardo se había quedado dormido mientras charlaban.
Algunos meses atrás habían hecho la comida juntos, pusieron toda la ilusión y pillería que tenian para que el INJUVE y la AECID pensaran que valían para lo que buscaban mientras ellos sabían que lo que ellos querían hacer seria tremendo aunque para ello tuvieran que decir saber de otras muchas cosas. Se escapaban del trabajo y se veian en la cola del INEM entre gente con miopías estratosféricas, chándal, pan bajo el brazo y una madre esperándoles en casa para comer viendo tele en la cocina. Ricardo dijo que sabia hacer de todo, porque no sabia pero estaba seguro de poder aprenderlo muy rápido, enfrente tenia mucha gente, una sola plaza para todos los que aplicaban. Alberto dijo que no sabia hacer tantas cosas, aunque en realidad sabia lo mismo que Ricardo, y enfrente suyo también muchísima gente para pocas plazas. Las opciones eran remotas como la UEFA para el Racing o las Olimpiadas para Madrid, pero parecía que la vida dependía de ello, aun asi, pensaron opciones, siempre de la mano, la fuerza de su suma seguía pareciendo mas fuerte que el resto de opciones.
Llegaron a un acuerdo, y dijo Ricardo “Mira Jalber, esto esta jodidisimo, y yo confio, la plena, confio total, en los dos, pero creo que nos debemos algo (ver primeras líneas del quinto parrafo), te propongo un trato, o nos vamos los dos o ninguno, y si solo se va uno, se lleva al otro y nos repartimos el sueldo para que el otro este ayudándole e inventando nuevos sueños y nuevas manos tendidas para los que necesitan una cuerda que les saque y una pala para que les empujen”. Este pacto paralizo el mundo y las conexiones telefónicas, tanto que en unas semanas quedaban los dos entre los tres finalistas de cada plaza, solo hacia falta ser ellos mismos y que la penosa dicción de Ricardo y los nervios escénicos de Alberto no les traicionasen, no lo hicieron y un lunes no cualquiera Alberto interrumpía la lectura de marca con pincho de tortilla de Ricardo y le decía que se iba a Vietnam, Ricardo conto las gotas de sudor hasta llegar a múltiplos de mil y se entero de que se iba a las Islas Galápagos de Ecuador.
Se dieron un abrazo y se quisieron seguir queriendo, pusieron un par de tablones sobre una plataforma de cemento y se prometieron con la pupila reencontrarse con cañas de bambu y troncos de garua en el futuro para seguir intentado crear oportunidades, para entender desigualdades y contar a la gente que la madre tierra dijo al hombre que cogiera lo que quisiera pero que nada era suyo, y que fue entonces cuando se trazaron fronteras, cosméticos con hidrocarburos, guerras, bosques por madereras, petroleras, papeleras, reality shows, los transgénicos y otras peleas.
9 meses después volvieron a verse, Malasaña les acogió como madre a yonki arrepentido, se contaron y contaronse, muy pocos seguían, pero a ellos les querían, mas y mejor, y volvían, Vietnam y Galapagos susurraban que querían tipos con energía, y ellos que siempre fueron de llegar tarde a casa, tenían toda la que se les pedia.
Hoy hace 2 años que se saltaban el turno en la cola del INEM y falsificaban su numero de afiliación social, hoy Alberto esta en Cochabamba boliviana visitando a su hermana y Ricardo en una mesa de cedro en la isla Isabela recordando con nostalgia alegre el futuro que juntos les espera y el pasado que siempre les añora.

Machu Picchu ve crecer a sus chavalones, el mago y el pillo, como Cantabria al Ebro y Segovia al cochinillo